En pocas palabras
- Las pymes también sufren ataques y pérdidas de datos.
- Revisamos accesos, contraseñas, copias y equipos.
- Medidas sencillas que reducen mucho el riesgo.
Los riesgos más habituales para una pequeña empresa
Los problemas de seguridad que vemos con más frecuencia no son ataques sofisticados, sino situaciones cotidianas: un mensaje que suplanta a un banco, a un proveedor o a un organismo público y pide pulsar un enlace; una factura falsa con un número de cuenta cambiado; una contraseña reutilizada que se filtró en otro servicio; o un programa malicioso que cifra los archivos y pide un rescate para devolverlos. Todos aprovechan prisas, despistes y falta de protección básica.
A esto se suman los fallos que no tienen nada que ver con delincuentes: un ordenador que se estropea, un portátil que se pierde, un borrado accidental o una web que deja de funcionar tras una actualización. En todos los casos, la pregunta clave es la misma: si mañana perdieras el acceso a tus archivos, a tu correo o a tu web, ¿cuánto tardarías en volver a trabajar con normalidad? Si la respuesta te inquieta, merece la pena revisarlo.
Copias de seguridad que de verdad te salven
Tener una copia de seguridad no sirve de mucho si nunca se ha comprobado que funciona o si está guardada en el mismo equipo que se quiere proteger. Una buena estrategia combina varias copias, en soportes distintos y con al menos una fuera de la oficina o en la nube, de forma que un mismo incidente no pueda destruirlas todas a la vez. También es importante que alguna copia no esté permanentemente conectada, para que un programa malicioso no pueda cifrarla.
Revisamos qué información es crítica para tu negocio, como facturación, documentación de clientes, correo, la web o la contabilidad, dónde está guardada y cómo se copia. Después te proponemos un sistema automático que no dependa de la memoria de nadie y te enseñamos a hacer una prueba de recuperación de vez en cuando. Solo así tendrás la tranquilidad de saber que, si ocurre un problema, podrás recuperar lo importante.
Accesos, contraseñas y hábitos del equipo
Una parte muy importante de la seguridad consiste en controlar quién tiene acceso a qué. Revisamos las cuentas de correo, la web, el dominio, las redes sociales, la banca online y las herramientas de trabajo para comprobar que estén a nombre de la empresa, que no queden accesos de antiguos empleados o proveedores y que la verificación en dos pasos esté activada en los servicios críticos. Un gestor de contraseñas facilita mucho este orden.
También revisamos que los equipos y el router estén actualizados, que haya un antivirus adecuado y que la red wifi de clientes esté separada de la de trabajo. Y, sobre todo, ayudamos a tu equipo a reconocer mensajes sospechosos con ejemplos reales y a saber qué hacer si algo pasa. En España, el INCIBE ofrece una línea gratuita de ayuda en ciberseguridad, el 017, que conviene tener presente ante cualquier incidente.
Además, la protección de los datos de tus clientes es una obligación recogida en el RGPD. Una brecha de seguridad puede obligarte a notificarla a la autoridad de protección de datos y a los afectados. Tener medidas razonables y documentadas no solo reduce el riesgo, también demuestra diligencia si algún día ocurre un incidente. Te ayudamos a dejar por escrito, de forma sencilla, qué medidas aplicas y quién es responsable de cada una.